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domingo, 4 de noviembre de 2012

Repoblar plantando bellotas

Tras el gran incendio del verano de 2012 que devastó grandes extensiones de las Sierras de Mijas, Coín, Ojén y otros municipios de la Costa del Sol occidental, muchos ciudadanos de Málaga nos planteamos cómo podíamos colaborar en las labores de repoblación de las zonas quemadas.

En realidad, el monte mediterráneo se regenera por sus propios medios, puesto que la vegetación está bien adaptada al fuego. En condiciones normales, y siempre dependiendo de las lluvias, los matorrales estarán recuperados en cinco o seis años, los alcornoques y algarrobos serán capaces de rebrotar desde los troncos, si el fuego no ha alcanzado temperaturas demasiado altas. Los acebuches comenzarán a brotar de los huesos de aceituna defecados en la zona incendiada por mirlos, currucas o estorninos.  

Las bellotas se mantuvieron en agua durante 10 días.
Fueron recogidas del cercano valle del Humaina en el
Parque Natural Montes de Málaga.
En cuanto a los pinos, el propio incendio provoca que se abran las piñas y se propulsen los piñones a su alrededor. Si las primeras lluvias tras la catástrofe no son agresivas, esos piñones van a regenerar en el suelo y se produce una repoblación espontánea.

Ahora bien, los encinares y alcornocales pueden tardar no menos de 50 años en regenerarse, con el problema añadido de que sólo aparecerán si han quedado algunos ejemplares que extiendan sus bellotas en la zona quemada. 

¿Cómo se puede acelerar el proceso? ¿Qué puede hacer el voluntario? Muchos expertos consideran que una norma básica para estos casos es que durante el primer año después del incendio el voluntariado no debe hacer nada: lo mejor es dejar hacer a la Naturaleza.
Elegimos una zona totalmente deforestada,
pero con recuperación de matorral: retamas, aulagas, romeros.

Una vez transcurrido un cierto tiempo, y con una regeneración de los matorrales, ya nos podemos plantear una repoblación, y una opción muy interesante es simplemente plantar semillas.


Como dicen nuestros amigos de la asociación Pinsapo, cuando emprendemos la labor de reforestar una zona de nuestro entorno, a menudo nos desanimamos si al cabo de una temporada una gran parte de los arboles plantados se han perdido, han sido atacados por algún animal o no han crecido en medida observable. Con las semillas el esfuerzo es menor, podemos 'saturar' una zona para asegurar que algunas nazcan y 'cualquiera puede hacerlo', sin necesidad de pedir permisos, obtener plantones, comprar herramientas, etc.

Es importante recordar que plantar bellotas de encina, habas de algarrobo o granos de almez (por poner ejemplos sencillos) no está prohibido ni es necesario pedir permiso para hacerlo; sin embargo, debemos prestar atención a realizar esta actividad en zonas sin explotación agrícola, a ser posible terrenos públicos, y donde no existan prohibiciones.


Nuestra experiencia: plantando bellotas

El valle alto del arroyo Jaboneros, en el noreste de la ciudad de Málaga, es una zona de transición entre la costa y los Montes de Málaga, tradicionalmente muy deforestada por la acción de los cultivos, el pastoreo y los incendios. De hecho, hace ahora dos años se quemó una amplia extensión de este valle, hasta la cercanías del Cerrado de Calderón.

En el valle del Jaboneros conviven zonas de monte en franca recuperación natural con cultivos abandonados, zonas ocupadas por viviendas digamos 'ilegales' y antiguos cortijos rehabilitados. Algunas fincas mantienen parcelas de olivar o almendro en explotación de secano.

Nuestro objetivo era localizar una zona abandonada, en la parte alta del valle (así las futuras encinas servirán de 'cabeza de puente' para el futuro bosque), y comenzar a plantar bellotas para comprobar si este método es eficaz para impulsar la repoblación forestal.

Para ello seguimos los consejos de la asociación Aulaga:
Esta actividad es muy gratificante para los niños.

a) A finales de octubre, principios de noviembre, recoger bellotas de árboles de una zona cercana a la que se va a repoblar, de ejemplares sanos y de cierto porte.

b) Mantenerlas durante siete a diez días en agua, cambiándola diariamente para que no se pudra. Durante ese período se descartarán las bellotas que tengan agujeros, que floten, que tomen mal aspecto: seguro que estarán agusanadas.

c) Elegir un lugar de plantación que tenga ya algunos arbustos y suelo suficiente. Simplemente hacer un agujero con un palo o con una cuchara, colocar la bellota y tapar con tierra suelta y algunas hojas secas. Es importante elegir lugares que puedan tener algo de sombra en verano, por ejemplo, procurando sembrar las bellotas al norte de algún arbusto.
La plantación de las bellotas cerca de matorrales maduros
garantiza que tengan cierta sombra en verano, lo que
incrementará las posibilidades de supervivencia.

d) Para garantizar algún resultado positivo (la mayoría de las bellotas morirá con la sequía veraniega o será devorada por insectos, roedores o jabalíes), es importante 'saturar' la zona con mucha cantidad de semillas.

Y así lo hemos hecho nosotros este año, plantando unas 250 bellotas de encina 'Quercus rotundifolia' en una zona cercana a la venta del Mirador en los Montes de Málaga, con vista al valle del Jaboneros.

El año que viene prometemos contaros el resultado de esta siembra, y estamos preparando otras para las próximas semanas. A ver si os animáis a acompañarnos.

domingo, 20 de marzo de 2011

Pinsapos en Briviesca

Hace años caí en la cuenta de que dos de los abetos que adornan la iglesia del monasterio de Santa Casilda (Briviesca, Burgos) son en realidad Pinsapos (Abies pinsapo).

Lo curioso del caso es que sus hermanos salvajes están a 800 km, en las sierras de Ronda y Grazalema, con lo que posiblemente algún monje destinado a Andalucía se llevó unos plantones para embellecer este lugar de oración situado en el corazón de la Bureba.

Aunque el día estaba nublado y con mucha niebla, en las fotos podéis apreciar lo interesante del lugar, con una basílica gótica y renacentista colgada en un auténtico risco de buitres, con toda la comarca a sus pies.

La iglesia guarda el sepulcro de la Santa, obra de Diego de Siloé, escultor y arquitecto burgalés que dirigíó la construcción de la catedral de Granada, y cuya obra inspiró
buena parte del movimiento renacentista español, incluidas las catedrales de Málaga, Jaén y Almería.

La presencia de una obra de arte de tanta categoría en un lugar en principio tan desolado, nos debe hacer pensar que en el siglo XVI debió ser sitio de peregrinación de cierto renombre, con fuertes ingresos procedentes de las promesas de los fieles.

Como curiosidad, cuenta la leyenda que Casilda fue una princesa toledana del siglo XI, hija del rey Almamún, que aliviaba la desventura de los presos cristianos llevándoles alimento en secreto.


Cuando un día fatal el guardián moro de las mazmorras descubre a la muchacha pasando víveres a los cautivos, se produce el milagro y los alimentos guardados en su falda se convierten en flores.
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Poco después, cayó enferma y uno de los prisioneros, procedente de Briviesca, le avisó de que en su tierra había unos lagos de aguas milagrosas. Ella acudió hasta estos riscos castellanos, donde una vez curada y bautizada, se dedicó a la vida contemplativa.
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Los manantiales siguen ahí, en medio de un paisaje de rocas, encinas y chopos. Son los llamados pozo blanco y pozo negro, que brotan al pie del risco del santuario, en medio de una preciosa arboleda con ejemplares de sauces muy maduros.
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A pesar de ser un lugar de retiro y oración, en la hospedería aneja al santuario se pueden degustar buenos cocidos y mejores alubiadas, y asan lechazos de categoría por encargo. Porque al cielo se llega también a través de los pucheros...

martes, 15 de febrero de 2011

Tribuna en diario Sur

Con un montón de retraso, publico hoy en el blog la tribuna que me publicó el diario SUR hace unas semanas, básicamente a petición de algunos colegas de fuera de Málaga que no están metidos en facebook, donde sí la coloqué de forma inmediata.



Autopista a Ronda, desmán y despilfarro.


por Julián Muñoz Ortega


Es curioso que el plazo de información pública para alegaciones de la posible autopista Ronda – Costa del Sol haya coincidido con la aprobación por parte del Gobierno de un paquete de ayudas a determinadas concesionarias, por más de 80 millones de euros, para compensarles de la falta de usuarios.

La crónica de la puesta en marcha de estas autopistas (básicamente, las radiales de Madrid y las nuevas vías rápidas del Sureste de España) es la historia del despilfarro en infraestructuras que ha sido una de las causas fundamentales de nuestro terrible volumen de deudas. Ahora algunos pretenden seguir con la fiesta del hormigón y el acero –desarrollo sostenible para la Serranía, pregonan- destruyendo algunos de los paisajes que nos dan de comer desde hace muchos años, como si estuviéramos sobrados de recursos.

Supongo que el lector ya conoce la belleza de la comarca rondeña; si no es así, le animo a que se acerque a disfrutarla. Hay muchos rincones de interés y en cada estación renuevan su atractivo para el visitante. Los húmedos bosques de pinsapos, los pinares de Sierra Bermeja, el valle del Genal, mosaico de castaños, alcornoques, frutales y tejas, las espectaculares dehesas que rodean la Ciudad Soñada por el norte y el oeste, los riscos y peñascales de Ronda, Cartajima o Pujerra, los cuadros de cal y roca que nos sorprenden en cualquier esquina de sus pueblos.

Estos paisajes, y la fauna y flora que habita en ellos, han merecido varias figuras de protección legal, desde Reserva de la Biosfera a Lugar de Interés Comunitario, unas categorías legales que, recordemos, nos obligan a todos, incluida esa misma Administración que las ha promovido y que las utiliza para su propaganda.

Ahora esa misma Junta de Andalucía que tantos titulares llena con el patrimonio natural de nuestra tierra nos quiere convencer de que la protección de estos parajes es compatible con una autopista que provocará enormes desmontes sobre Sierra Bermeja, el Genal, el valle del río Verde y otras zonas de la Serranía, el aislamiento de la flora y la fauna, y la extensión del modelo urbanístico de la era Gil-Roca a zonas que hasta ahora se han mantenido prácticamente vírgenes.

Para mayor escarnio del ciudadano, tales desmanes se pretender ejecutar con un importante gasto a cargo del erario público, puesto que está previsto que las expropiaciones y muchas otras inversiones asociadas a la autopista sean asumidas por la propia Junta.

Estoy convencido de que España no se puede permitir que todos los trayectos de interés turístico tengan que hacerse por autovía o autopista. Los recursos económicos y naturales son limitados, y la Serranía de Ronda tiene un patrimonio natural y paisajístico tan valioso que su destrucción nunca se podría compensar con los dudosos beneficios de una autopista.

La comunicación entre la Costa y Ronda se podría mejorar sin necesidad de construir una nueva carretera, simplemente incorporando un número suficiente de tramos con carril de adelantamiento a la A397, una inversión con un coste asumible y que incrementaría la seguridad en la conducción y la fluidez del tráfico, sin impactos importantes sobre los espacios naturales de la zona.

Adicionalmente, y para reducir el tráfico de vehículos pesados, debería mejorarse la conexión por tren entre Ronda y Málaga, tanto para facilitar el tránsito de mercancías como de personas. Tenemos que ser conscientes de que una de las razones del despegue del turismo en Ronda son los visitantes procedentes de los cruceros que fondean en el puerto de la capital, donde la conexión con el ferrocarril sería relativamente económica y serviría a todo tipo de propósitos, si los políticos planificaran con mente abierta y razonable, abandonando su obsesión por inaugurar carreteras.

Es muy posible que algunos ciudadanos, especialmente de Ronda, piensen en la inoportunidad de este artículo y en que una autopista les permitiría una comunicación más rápida y segura con la Costa. Estoy convencido de que no tiene sentido destinar cientos de millones a destruir un patrimonio natural muy valioso por ahorrar 20 minutos en un trayecto que, por su belleza, aporta un plus de sensaciones al visitante.

Ese impacto de complejos sentimientos que separa lo simplemente bonito de lo absolutamente sublime. Esos gratos recuerdos que provocarán una conversación en Berlín o en Londres que atraerá a nuestra tierra a un visitante adicional. Ese visitante que permitirá que mis hijas puedan seguir comiendo de nuestro negocio turístico en el futuro.


Fotografías del autor: Pinsapar de los Gamones (Yunquera), ejemplar de Castaño cerca de Cartajima.

domingo, 6 de febrero de 2011

Invierno en el Torcal de Antequera

Esta semana he tenido la suerte de poder pasar una tarde en el Torcal de Antequera. La luz de la tarde es fantástica en estos días invernales con viento del norte y mucho sol, puesto que el aire es transparente y hay muy poca humedad.

El Torcal nunca defrauda y yo nunca me cansaré de contemplar los pilares, las cornisas, las esculturas formadas por la disolución de la caliza. Un paisaje de karst realmente espectacular y que cambia muchísimo a lo largo del año.


En esta época es muy curioso ver los majuelos y los escaramujos (rosa mosqueta) cargados de bayas, esperando recibir a los pajarillos que los devorarán al comienzo de la primavera, cuando comiencen a volver de sus cuarteles de invernada en la costa o en África.

Es fácil caer en la metáfora trillada de los castillos, gigantes o cíclopes, pero bueno, es que todo el paisaje está lleno de rocas de una fuerza expresiva tremenda, pura poesía geológica.



El Torcal es una zona protegida donde está prohibida la caza desde hace bastante años. Esto permite que la fauna se haya acostumbrado a la presencia humana, permitiendo observaciones muy cercanas. Estos ejemplares de Cabra montes formaban parte de un rebaño que ramoneaba entre los riscos de caliza. Las fotos están hechas con una cámara compacta, así que imagináos la distancia tan corta a la que aguantaron los animales.


El atardecer pintaba las pedrizas de cobre y bronce.


Y desde el mirador contemplamos en silencio el espectáculo del sol poniendose, momento en que la temperatura descendió rápidamente. Volveremos por primavera para disfrutar del renacer de la vida entre estas rocas, que siempre guardan sorpresas.



miércoles, 12 de mayo de 2010

Doñana - el noreste del Parque

Grupos de cigüeñas, flamencos y otras aves acuáticas en la Dehesa de Abajo (La Puebla del Río).


En nuestro último viaje a Doñana, este pasado fin de semana, nos hemos centrado en la zona noeste del Parque, la que corresponde básicamente a la provincia de Sevilla. Digo "nuestro" porque estuve acompañado de algunos de mis mejores amigos, con el resultado de unos días inolvidables.



Aunque las fotos se han tomado con cámara "turística", no me he podido resistir a enseñaros estos sítios únicos, llenos de vida en esta primavera tan especial.




La Laguna de San Lázaro (Villamanrique de la Condesa).



En estas fotos no se aprecia demasiado, pero toda la zona estaba llena de aves, con grandes bandos de flamencos, moritos, cigüeñas, anátidas, limícolas, muy entretenidos en conseguir comida para sus crías.

Una vista del Caño de Guadiamar (Isla Mayor), donde cientos de miles de aves acuáticas están criando sobre grandes extensiones de marisma inundada. El horizonte infinito, sin cables, sin construcciones, transmite una sensación de plenitud.

La pajarera de Cerrado Garrido (Isla Mayor) es realmente espectacular, con una colonia formada por miles de nidos de Garza real, Garza imperial, Garceta común, Garcilla bueyera, Garcilla cangrejera, Martinete y Morito. Tiene la ventaja de que el centro de interpretación "José Antonio Valverde" permite disfrutar de la naturaleza tomándote una cervecita, con enormes cristaleras que dan directamente a la Marisma.

domingo, 25 de abril de 2010

Orquídeas en Casabermeja



Ya estamos en plena primavera y podemos disfrutar de las orquídeas.

Orchis champagneuxii


Estas que os presento aquí crecen en el alcornocal de las Piedras del Cortijo de Cabrera (Casabermeja), y las fotografías son del 11/04/2010.









Las orquídeas del Mediterráneo son plantas pequeñas, muy discretas y no excesivamente abundamentes, aunque con un poco de atención se localizan fácilmente en prados frescos y con un mínimo de humedad.

Orchis papilionacea

Al igual que sus congéneres tropicales, han evolucionado para adquirir formas que atraigan a los insectos, esenciales para su polinización, incluso adoptando de forma extrema su apariencia: forma, color e incluso textura (con pelillos, rugosidades, brillos).





Las plantas del género Ophrys, comunmente llamadas "abejeras", imitan a la perfección las formas del abdómen de abejas silvestres, abejorros y otros himenópteros, que pensarán estar apareándose con un atractivo congénere, cuando lo que están haciendo es polinizar a estas preciosas orquídeas.

Ophrys tenthredinifera






Un favor a los lectores de este blog: si detectáis errores de identificación, no dudéis en comunicarlo a través de un "comentario", porque en al menos un caso no estoy al 100% seguro de la especie. Varias webs y libros me han ayudado en la difícil tarea de ponerles nombre a estas bellezas.


Ophrys lutea
(abejera amarilla)


















Y si deseais visitar esta zona de Casabermeja, llena de restos neolíticos (abrigos con pinturas, restos de poblados), cruzada por un Guadalmedina todavía jóven, y con fauna y flora muy interesante, en la página web de SEO hay un documento con detalles sobre la forma de llegar y una propuesta de recorrido.

http://www.seomalaga.org/document/746.pdf

lunes, 29 de marzo de 2010

Primavera -invierno- en la Bureba (Burgos)

Siempre que viajo al pueblo de mi mujer -Briviesca- aprovecho para hacer rutas por la comarca de la Bureba.

Esta tarde he caminado unos ocho kilómetros por un carril que sale de la ermita de San Fagún, en dirección norte, a la afueras del pueblo de Los Barrios, donde tengo la experiencia de que hay bastantes probabilidades de poder observar algún corzo.

El paisaje es un mosaico de bosque mediterráneo (mezcla de encina, roble, quejigo, sabina y espino), pastos, cultivos de cereal y sotos de chopos y sauces en los muchos arroyos que cruzan la zona. La variedad de ambientes y la poca presión humana permite observar mucha fauna.
A pesar de la fecha, la tarde era realmente invernal, con 10 grados, muy nublado, bastante viento y los árboles todavía con la hoja caída. Tras un desagradable chaparrón, el campo se ha puesto precioso, con varios arcoiris sobre los montes Obarenes.

Muchas rapaces -posiblemente en paso- y pocos pajarillos -el viento y el retraso de la primavera-. Varios milanos negros, un milano real, un águila calzada, tres ratoneros y un buitre leonado. Dos perdices parecían acompañarme en la lejanía, siempre atentas a las rapaces, y un cuco andaba muy agitado buscando nidos -supongo- y cantando desde las encinas.

Finalmente he visto mis corzos. Una pareja que ha aparecido en un sembrado de trigo rodeado por manchas de bosque. La carrera hacia la espesura ha sido realmente preciosa.

miércoles, 13 de enero de 2010

El sendero de Cartajima a Parauta



El río Genal nace en Igualeja, creo que ya lo hemos comentado en otra entrada de este blog, y en su cabecera se nutre de varios arroyos que podrían tener también el honor de ser su nacimiento. Uno de ellos es el denominado arroyo de Algorma, cuya cuenca forma el pequeño valle que separa Cartajima de Parauta.






Este valle es una espléndida representación de todo el paisaje del alto Genal: cumbres de peñascales calizos, cinturón de bosque mediterráneo de encinas y quejigos, banda media de castaños y bosque de ribera en el fondo.





Hay un sendero muy bien señalizado y fácil de realizar que va desde Cartajima a Parauta (o al revés), de unos 8 kilómetros ida y vuelta, donde podemos disfrutar de esta verdadera joya de la provincia de Málaga.



Yo lo pateé en la pasada navidad, con lo que me encontré los castaños con la hoja caída. Muchos de los ejemplares -enormes- tenían un aspecto fantasmal, y disfruté mucho imaginando cuentos de lobos, brujas y trasgos. El frío y la soledad ayudaban.


A pesar de lo avanzado del invierno, me encontré un bosque lleno de vida, con bandos de páridos, muchos zorzales (vi varios 'alirrojos' a placer), agateadores, arrendajos y varios picos picapinos. Me imagino que en primavera debe ser una zona repleta de bichos, con lo que habrá que hacer una visita.

lunes, 11 de enero de 2010

La crecida del Guadalhorce

Tras las últimas lluvias, el Guadalhorce bajaba el pasado sábado bien crecido, con los dos brazos desaguando millones de litros de agua cargada de sedimentos en la bahía de Málaga.



Como siempre que tenemos un invierno húmedo, algunos periodistas han comenzado a hablar del agua "desperdiciada" por la falta de embalses, como si no tuviéramos bastantes, con más del 80% de los ríos de la provincia regulados por estas infraestructuras.



Es completamente necesario que los ríos mantengan un caudal, y que tengan temporadas de avenidas. Sin ellas no tendríamos playas, y de hecho, una de las causas fundamentales del retroceso de los arenales costeros es la presencia de presas en los ríos, que impiden que los sedimentos lleguen a la costa.


Una mañana muy agradable en la desembocadura del Guadalhorce, donde se podía apreciar muy bien que la ciudad está rodeada de neveros. Daba gusto ver, en una mañana luminosa por el viento del norte, la nieve en Sierra de las Nieves, Prieta, Chimeneas (con el Torcal con alguna mancha), Camarolos, Tejeda y Almijara. Un espectáculo.


domingo, 27 de diciembre de 2009

Renacen los veneros


Tras seis días lloviendo con fuerza en toda la provincia de Málaga, tenía curiosidad por ver el efecto de tanta agua en los ríos de las sierras, esos que en verano apenas se pueden llamar por su nombre.


En la mayoría de las estaciones meteorógicas de la Serranía de Ronda se han registrado más de 400 litros por metro cuadrado en 7 días. En otras zonas ha llovido algo menos, pero el agua se ha dejado notar: en la capital, comarca de Antequera, valle del Guadalhorce y Axarquía se ha superado con creces la cota de 200 litros.

Con estos datos estaba claro dónde había que echar un vistazo. Muy de mañana salí para Ronda con el objetivo de disfrutar de los veneros.



Al llegar a la Cueva del Gato, la sensación del poder del agua resultaba brutal. Como sabéis, de esta cavidad mana el agua de un enorme complejo de cavernas de origen calizo, donde, entre otros, se pierde el curso del río Guadares, al otro lado de la sierra, en Montejaque. La cascada que forma esta cueva va a parar al Guadiaro, que acaba de nacer a unos 2 kilómetros al este, dandole un "empujón" importante.

El torrente había destruído el puente de madera que permitía acceder a la cueva y una gran parte del sendero peatonal. El ruido y los vapores -no está uno acostumbrado- eran espectaculares.










Un poco más al oeste, en otro afluente del Guadiaro, la situación era parecida.


El que veis a la izquierda es el arroyo del Molino, en Estación de Benaoján.

Totalmente salido de madre, con varias calles inundadas y con caras de preocupación en los vecinos, más de uno me miró mal ante la cara de satisfacción que tenía mientras hacía fotos desde el puente que va al Molino del Santo.


En este caso, asombroso el efecto del vapor en el paisaje, una maravilla de la naturaleza.



Y no podía dejar de visitar al "padre" Genal, que nace en Igualeja, en un paraje que, lo siento mucho, no le hace justicia. Demasiado humanizado, le falta sabor.

En cualquier caso, el espectaculo también estaba allí, por mucho que las "palmeritas" y los "caminitos" nos transportaran a Torremolinos.



El Genal nace de una surgencia rodeada de rocas, un chorro de agua limpia y fría bajo la superficie de una poza casi en medio del pueblo. El efecto de estas lluvias se dejaba notar por la velocidad que cogía el agua nada más salir del manantial.







La única ventaja de estos sitios para turistas es que siempre hay un bar cercano donde tomar una buena tapa, en este caso una terraza justo al lado del recien nacido Genal, donde ponen unos callos de categoría.

Lugares mágicos, lugares de leyenda. Los veneros, los manantiales, siempre fueron objeto de adoración y también, por qué no decirlo, de temor.

Lo que el río da, el río quita, dice el refrán.

Aquí os dejo este letra de verdiales para finalizar una día mágico:

«Me puse a beber un día

de la fuente del saber

y sólo logre entender

que no hay filosofía

que pueda comprender.»

domingo, 29 de noviembre de 2009

El Tajo del Abanico, Ronda



Ayer sábado estuve con un gran grupo de amigos y familia -nos juntamos un grupo de 30 personas- en la zona del Tajo del Abanico, Ronda.


Ya sabéis que la Serranía de Ronda es una zona llena de tajos. La piedra caliza, tremendamente blanda y soluble, va siendo horadada por las corrientes de agua y se van formando cortados, desfiladeros y cantiles, que se desmoronan creando cuevas y picachos.




Si os apetece hacer esta ruta, que resulta de interés en cualquier momento del año, podéis consultar la página de la asociación "Pasos Largos" de Ronda:












Una parte del recorrido coincide con el antiguo camino medieval que unía Ronda con Algeciras, en el que todavía se aprecian tramos de calzada muy bien conservada.


También pudimos contemplar los restos de varias "torres almenara" de la época musulmana, hoy integradas en cortijos. Formaban parte del sistema defensivo nazarí, y funcionaban como lugares donde colocar oteadores que avisaban de la presencia de enemigos en las cercanías.



Toda la zona está cubierta de vegetación mediterránea muy bien conservada, con extensas dehesas de encinas y quejigos, algunos de ellos de gran porte, lo que permite observar una gran cantidad de fauna, tanto salvaje como doméstica.